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Genuinamente no pensé que iba a estar vivo para este momento. Konami fue una de las publicadores y desarrolladoras que definió las generaciones de PS1 y PS2 brindándome en lo personal varios de mis juegos favoritos de todos los tiempos. Diez años atrás el panorama era desolador: una empresa que dejó a varias de sus franquicias más icónicas en el olvido y que prácticamente parecía no tener interés alguno en esta industria.

Hoy por hoy el panorama ha cambiado rotundamente. Silent Hill está renovada con remakes y juegos nuevos hechos por distintos estudios que han sabido respetar las bases de la franquicia y a la vez renovarla. eFootball prueba nuevamente con juegos que no son free to play como sucede con “Kickoff” para Switch 2. Metal Gear ya tuvo una muy buena remake y probablemente tenga proyectos adicionales. La pieza que faltaba caer era la de Castlevania y la decisión que tomaron fue nuevamente acertada. 

El último Castlevania propiamente dicho (es decir, que no fuera una colección o recompilación) fue Lords Of Shadows 2 en 2014, hace más de 12 años. Ese juego fue una decepcionante secuela o un buen hack and slash en 3D que se alejaba bastante de lo que era la saga pero que de todas maneras era un juego más que competente. Este regreso, sin embargo, apostó por un regreso a las fuentes de aquello que le significó a Castlevania darle nombre junto a Metroid a todo un género que influencia juegos constantemente. Al mismo tiempo tiene ideas nuevas de la mano de Evil Empire y Motion Twin que lo renuevan bastante y lo hacen más acorde a lo que un metroidvania puede ser en 2026.

Belmont’s Curse nos pone en la piel de Rose Belmont, hija de Trevor, mientras París está siendo invadida y prendida fuego. Rose tiene una maldición para la cual no parece haber cura, la misma que apremió a su madre. Esta maldición, sin embargo, le permite tener algunas habilidades o más bien canalizar los espíritus de los jefes a los que derrota en cartas de tarot. Esto luego nos permite usar sus arcanas para ejecutar ciertas habilidades: lanzar la típica cruz de Castlevania, tirar una bola de fuego, crear prácticamente un muro también de fuego (cortesía de Juana de Arco), petrificar enemigos como si fuéramos Medusa, etc.

Estas arcanas tienen un genial sistema en el que al cumplir ciertos desafíos vamos a poder ir mejorándolas. Esto incentiva a que constantemente vayamos alternandolas y también combinándolas con distintas runas para tener loadouts adecuados a cada situación. En general es un juego que te empuja a siempre ir cambiando de equipamiento y eso también se expresa con las armas principales. Tenemos distintos tipos como espadas, dagas, lanzas, látigos, entre otras y a veces para un jefe va a combinar, por ejemplo, el ataque a distancia de la lanza y en otros casos nos servirá más la posibilidad de lanzar a enemigos por el aire con unos guanteletes; a la vez eso se puede combinar con una runa para hacer más daño aéreo lo que ejemplifica cómo podemos ir dándole nuestra propia impronta a la jugabilidad.

Una jugabilidad que en lo personal estoy disfrutando muchísimo. El combate es simple pero vistoso y empieza a ser satisfactorio cuando ya dominamos el parry y también el látigo (pero no el látigo que es una de las armas que podemos elegir, sino uno que sirve para impulsarse hacia los enemigos y que también sirve para moverse por el escenario). Este látigo termina siendo uno de los principales distintivos de cómo se siente el juego comparado con otros Castlevania; le da al gameplay una sensación más bien Rogue Prince Of Persia o hasta Ori And The Blind Forest que, por ejemplo, similitudes a Symphony Of The Night.

Esto no significa que Belmont’s Curse no se sienta un Castlevania. Creo que era necesario evolucionar la fórmula, brindar algo un poco distinto. Las temáticas están, el diseño de niveles evoca el de los originales y el lore general se respeta, pero estamos en 2026 y no podemos simplemente jugar al mismo Castlevania de siempre. Creo que en este juego hay un énfasis aún mayor en secciones de plataformas con trampas de todo tipo y que son puzzles en sí misma; son segmentos que requieren timing y que incentivan bien la exploración ofreciendo, por lo general, buenas recompensas. 

Esta aventura sí creo que sufre por un arranque no muy atractivo; hasta que no derrotamos al primer jefe no recibimos el látigo/gancho que cambia por completo la movilidad y la velocidad de los enfrentamientos. Tampoco creo que ayude el hecho de que los dos primeros jefes no sean ni muy desafiantes ni muy interesantes. Pero una vez que llegamos al castillo propiamente dicho el juego empieza a tomar un vuelo creativo y de diseño cada vez más elevado. Cada sector del castillo tiene su propia vuelta de tuerca con jefes más específicos y mejor logrados.

Estos jefes son encontrados por un sistema de pistas que nos da información de dónde están y hasta de cómo derrotarlos. Esta mecánica me parece una buena adición también porque brinda variedad a las recompensas en la exploración; no siempre van a ser un arma o un punto más a nuestro ataque, a veces son pistas sobre a qué elemento el jefe de este sector es vulnerable o incluso detalles sobre cómo encontrar secretos en el escenario. Por lo general me resultó un juego bastante astuto en ese sentido, con un grupo de desarrolladores que pensaron bien qué función tiene cada una de las mecánicas.

Lo que también pensaron y laburaron muy bien es todo el apartado audiovisual. Cómo trabajan el parallax de los escenarios y los distintos planos es de lo más destacado, creando ciertas secuencias memorables como una donde juegan con los contrastes camino hacia el castillo. La música es una forma más moderna y distinta de vestir un capítulo de esta saga y si bien muchas de sus canciones me gustaron, no estoy del todo conforme con las reversiones de algunos temas clásicos. En general me gustaron más los originales que las versiones de, por ejemplo, Bloody Tears que están presentes en esta aventura.

Si bien no va a ser del agrado o la preferencia de todo el mundo, Belmont’s Curse me parece la mejor manera de traer de regreso una saga como Castlevania. Construye sobre la base de los originales pero le agrega mecánicas y un feeling más moderno que le sientan muy bien. Evil Empire fue inteligente al agregar novedades sin perder la esencia de esta franquicia e incluso se anima a explorar el lore de maneras graciosas e inventivas, ofreciendo giros interesantes para algunos personajes.

Pero lo más importante es que con el control en la mano siempre quería seguir jugando, siempre quería averiguar cómo se sentiría el personaje con una habilidad nueva, investigar cada sector del mapa que no estaba descubierto y descifrar cómo continuar en una aventura que me atrapó por completo. Si también son fanáticos de Castlevania, ojalá que este título los atrape tanto como a mí.

Castlevania: Belmont’s Curse

Desarrolla:
Evil Empire
Distribuye:
Konami
Fecha de lanzamiento:
15 de octubre, 2026
Disponible en:
PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch, PC
Versión analizada:
PC

«Belmont’s Curse es la mejor manera de traer de regreso una saga como Castlevania.»



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