Para hablar en términos propios del lore, Pokémon (como un todo), es una bestia legendaria. Seguir repitiendo al día de hoy que es la franquicia más recaudadora del planeta ya ni siquiera sirve para dimensionar lo que incluso es culturalmente, cuando nos detenemos a pensar que vivimos en un mundo donde generaciones enteras andan por las calles con tatuajes de estos monstruos de bolsillos. Ver un tatuaje de un Gengar o un Squirtle en un adulto, hoy es tan común como ver un lunar, simplemente son marcas naturales en la piel.
Sin embargo, mientras que los juegos tienen cada vez más adeptos, la modernización de la saga es inversamente proporcional al hype por la misma. Y aún sin ser este título una continuación de la serie troncal, salir a dar la cara luego del polémico Scarlet & Violet implicaba ciertas responsabilidades. Amparándose en las libertades de ser un Spin-Off, hay algunos momentos donde la secuela de Arceus intenta brillar, pero en general esta IP que está a punto de cumplir treinta años, pareciera no estar pudiendo evolucionar. Hablemos de Pokémon Legends: Z-A
A tres años de Pokémon Legends: Arceus, Game Freak decidió continuar extendiendo las raíces de este nuevo derivado del tan globalizado RPG japonés. Pokémon Legends: Z-A retoma la búsqueda de entender los mundos abiertos, pero se distancia del primer juego con una intención urbana. Es por eso que volvemos a Luminalia, región que apareció originalmente en Pokémon X & Y, justo en el momento de su desarrollo cívico, justo cuando está buscando convertirse en un escenario donde la relación entre humanos y pokémon se renueve e interrelaciones más que nunca.
En una primera instancia Luminalia, sorprende e intimida en partes iguales. Su mapa está dividido en distritos interconectados que funcionan como biomas verticales, más densos y estructurados que en oportunidades anteriores. Dado esto, la exploración se siente bastante diferente a los demás juegos de la saga, pero no termina dando la misma sensación de gran aventura hacía lo salvaje. Las distintas regiones de Pokémon siempre marcan el ritmo y el color de cada nuevo juego y, puede sonar trillado, pero suelen ser un protagonista más de la historia. En este caso, mientras que la ciudad ofrece una exploración tanto vertical como horizontal y propone una visión a un futuro cercano dentro del imaginario de este exclusivo de Nintendo, nada parece orgánico ni coherente. Esta Luminalia se siente una maqueta pensada de manera muy fría para cumplir exactamente con lo que el guión demande y nada más. Un laberinto donde nosotros somos el Dedenne que corre de una punta a la otra buscando recompensas. Una colección de pulmones de manzana sin ningún tipo de actividad en su centro, andamios que llevan a la nada y callejones sin salida que como mucho nos ofrecen una baya tirada en el piso, así nomás.
En juegos como Arceus, la inmensidad de la naturaleza en un mundo que aún no había sido urbanizado, ofrecía un prospecto inabarcable de espacios para explorar. Pero acá, vamos de una peatonal a otra, con espacios delimitados por luces de neón para atrapar pokémon salvajes u otros para competir con extraños. Podríamos pasar más o menos tiempo discutiendo si la saga alguna vez realmente tuvo una buena historia, pero en esta oportunidad solo tiene un escenario y una excusa, dejando todo relegado a la jugabilidad.
Es este el aspecto donde más se destaca la entrega. Construyendo sobre ideas previas, Z–A reincide con el sistema híbrido que ofrece tanto acción como turnos, pero puliendo algunas asperezas: los tiempos de ataque, las animaciones y las sinergias de tipos se sienten más ágiles y tácticas, simplificando para los principiantes la parte más estratégica de las mecánicas de equipo, pero no por eso diluyendo el desafío por completo. Aún así, el sistema de peleas será lo que más divida las aguas.
La posibilidad de mover a nuestro personaje durante los combates no parece tener una utilidad real. Es verdad que durante algunas secuencias nuestro avatar puede ser embestido por las bestias salvajes y controlarlo nos permite esquivarlas, pero nunca deja de parecer una idea a medio cocinar. Mientras que tal vez sería interesante explorar la posibilidad de mover libremente a nuestro pokémon para tomar distintas posiciones de ataque o incluso una jugabilidad más similar a la de un RPG de acción como Diablo o Hades, lo que tenemos acá es un cursor móvil un tanto molesto que estorba más de lo que aporta. A su vez, los combates en tiempo real no terminan de significar lo mismo a la hora de hacer una pulseada de tipos, ya que por la gran mayoría del juego, el factor determinante resulta definido por cuáles son las acciones con menos cooldown.
Y mientras que resulta más desafiante que su antecesor, el mayor enemigo vuelve a ser el rendimiento técnico. Aunque corre en un hardware más potente, Pokémon Legends: Z-A arrastra problemas que ya no deberían estar presentes en una producción de este calibre. Texturas planas, popping visible, caídas de framerate y tantos otros aspectos que ya señalan más a cuestiones de motor, desempeño, optimización y visión del producto que a dónde corre el software.
El diseño de misiones y la estructura narrativa también generan altibajos. La historia da unos primeros pasos en dirección a reconocer que su público ya no son niños, pero sin acercarse a ninguna trama de serie de HBO, claro está. Aún así, se deja ver algún tipo de intención cinematográfica, con largas escenas de diálogo y hasta algunas pre renderizadas, pero la falta de actuación de voz y de una finalidad convincente, en un par de horas transforman esos momentos de novedad en otra piedra en el zapato
Uno de los puntos que más quise disfrutar de Pokémon Legends: Z-A es la adición de misiones secundarias y tareas alternativas, las cuales ofrecen un poco de estructura que puede ser un buen parámetro en el cual concentrarnos si todo lo periférico no logra captar nuestra atención. Sin embargo, la repetición de tareas menores y el ritmo irregular de los capítulos diluyen su impacto y terminan pareciendo mecánicas de juegos de celular, puestas para devolver un mínimo de dopamina y generar la necesidad de volver a realizarlas solo para rascar un reflejo pavloviano, más que por que realmente hagan a la experiencia.
Acá es donde me siento en una encrucijada con mi propio discurso y en parte, al menos agradezco que Pokémon Legends: Z-A me permita abrir este debate. Como jugador y como periodista, siempre me encuentro reclamando por más experimentación en las grandes franquicias, las cuales suelen ser conservadoras por miedo a alienar a su audiencia. Y ya teniendo el diario del lunes, nada de lo que yo critique en este análisis va a cambiar el hecho de que el juego ya casi alcanza los seis millones de unidades vendidas. Pero confundir la fidelidad de los jugadores y jugadoras con tomar como un acierto los cambios que este juego propone, sería contraproducente.
Aplaudo que los Spin-Off comiencen a ser más ambiciosos, pero el día de hoy ninguna entrega debería estar por debajo de la calidad de las roms modificadas o los fan games. Tanto los problemas estructurales, como los técnicos están a la vista y estos coinciden también con la información pública que confirma el poco dinero que se invirtió en el desarrollo de esta entrega. Game Freak y The Pokémon Company parecerían estar haciendo lo mínimo e indispensable y los fans y Pokémon como obra que es, merecen mucho más cuidado y atención que lo que estamos recibiendo en los juegos de consola
Pokémon Legends: Z-A no carece por completo de momentos divertidos, los personajes secundarios son los más entrañables en un tiempo y por más que sea con mucha tibieza, se dejan ver algunas ideas con potencial, por más que no terminen en germinar del todo. La versión de Switch 2 se ve muy bien y quienes más se destacan son los propios pokémon, gracias a una mayor cantidad de animaciones y reacciones, haciendo que llenar el álbum de figuritas que es el Pokedex, siempre resulte entretenido. Pero es hasta acá. Pokémon puede ser algo mucho más grande aún como videojuego, pero es hora de empezar a reclamar que se piense en su desarrollo, de la misma manera que se abarca un Mario o un Zelda. De no ser así, esta leyenda va a concluir antes de terminar de despegar.
Pokémon Legends: Z-A
Desarrolla:
Game Freak
Distribuye:
Nintendo / The Pokémon Company
Fecha de lanzamiento:
16 de octubre, 2025
Disponible en:
Nintendo Switch, Nintendo Switch 2
Versión analizada:
Nintendo Switch 2
«Pokémon puede ser algo mucho más grande aún como videojuego, pero es hora de empezar a reclamar que se piense en su desarrollo.»



