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Me declaro fan de Pokémon. Desde el día que jugué Pokémon Red – mitad en inglés, mitad en japones – me enamoré de su propuesta, su concepto, su universo y desde ya, de sus adorables criaturas con poderes sobrenaturales. Desde ese día en 1999, jugué todas las entregas del título de Game Freak y en mayor o menor medida, las disfruté en cantidad. Pero por más merchandising de la franquicia que tenga, eso no hace ajeno a los pifies de la misma. A veces pareciera que pecan de atrevidos experimentando con juegos de la saga troncal, como ser Legends Arceus o en su momento Sword & Shield, pero con los resultados no se discute.

Sin embargo, por más que entusiasmo que me generaba la propuesta de “Scarlet & Violet”, confieso que llegó el día que más temía. El día que no me enganché de inmediato con un juego de Pokémon. Y mientras que no pienso barrer el tema debajo de la alfombra ya que su apartado técnico es un problema, el disfrute no se vio impedido por el popping, los frames caídos y las texturas lavadas. Fue más un tema de ritmo. Cuando los juegos de Pokémon eran lineales, el flow de la aventura estaba muy bien marcado. Ahora, comprendiendo que la modernidad les exigía volcarse a un mundo abierto, captaron la indirecta pero no parece que terminen de encontrarle la vuelta. La invitación a la exploración es grande, pero lo que podemos encontrar en este vasto mundo es poco. 



Fueron detalles como estos  los que me fueron alejando de la experiencia que en otro tiempo hubiera terminado en una semana. Pero tal vez el ejercicio de alejarme y volver después de un tiempo fue justo lo que necesitaba. Porque encontré que lo mejor de “Scarlet & Violet” estaba en lo que el juego no mostraba. Como tantas veces nos lo dijeron las canciones del anime, la mejor aventura se vive con amigos y fue capturando, combatiendo y explorando en compañía que encontré la magia de este juego. 

Otra mecánica definitivamente superadora es la de la Teracristalización. Si, a la vista no es muy atractivo ver como nuestros pokémon se convierten en un adorno de cristal que encontrarías en la casa de tu abuela, pero el sentido táctico de esta técnica realmente agrega una vuelta de tuerca a los combates. Combates que luego de muchas entregas volvieron a ser desafiantes. No recuerdo cuál fue el último Pokémon donde realmente perdí batallas consecutivas o donde tuvieras que dedicarme a grindear, pero este juego ofrece esa experiencia de buscar superarse a uno mismo. Querer ser el mejor, mejor que nadie màs, como le dicen. 

Dejando que nuestros pokémon combatan por su cuenta mientras exploramos los espacios abiertos es una adición muy práctica y divertida para entrenar a nuestro equipo y poder evolucionar a una mayor cantidad de criaturas. A su vez, las misiones que nos vamos encontrando en la campaña y sus desvíos – que tal vez sea la mejor escrita desde Black & White – logran que nos comprometamos con nuestro rol de entrenador pokémon.

Al final del día, el mayor problema termina siendo su presentación. Consciente de que el contexto de hardware complica el desarrollo, no puedo echarle toda la culpa al juego por la antigüedad de la consola en la que corre. Por otro lado, hay una larga lista de títulos tanto propietarios como Third Party que funcionan a la perfección en Switch, por lo que no creo que no haya excusa que valga. La idea de diseñar la Pokedex como si cada entrada fueran tomos de una enciclopedia es maravillosa y suma emoción y recompensa al hecho de atrapar un nuevo monstruo de bolsillo. Y aún cuando me desacomoda un poco los estantes de la nostalgia, transformar las tiendas y los centros pokémon en pequeñas islas comerciales resulta lo suficientemente fresco como para no odiarlo. 

Lo que no pude terminar de disfrutar fue el imaginario español. Las ciudades son enormes y realmente parecen vivas (cuando las personas en ellas no se mueven a 10 frames) pero resultan bastante repetitivas. A su vez, las referencias regionales se sintieron más superficiales que nunca. El concepto de la escuela fue muy entretenido y me encantaría que adopten más influencias de títulos como Fire Emblem. Pokémon está cambiando y el cambio es positivo, pero lo hace a pasos de Togepi, cuando precisamos que empiece a levantar vuelo como un Charizard.

En definitiva, si logran ignorar los problemas técnicos, en todo a lo que refiere jugabilidad y estructura de un Pokémon, estamos ante uno de los mejores en mucho tiempo. Sin embargo, hay que recordarles que por más que sean la franquicia más popular del mundo, esto no significa que pueden sacar productos a medio cocinar. “Pokémon Scarlet & Violet” es una divertidísima experiencia envuelta en un papel de regalo poco atractivo. Su lento comienzo esconde un mundo de anécdotas por descubrir, pero van a tener que hacer un esfuerzo en las primeras horas. Igual, no se preocupen, les prometo que se van a sentir compensados. 

Pokémon Scarlet & Violet

Desarrolla:
Gamefreak
Distribuye:
Nintendo / The Pokémon Company
Fecha de lanzamiento:
18 de noviembre, 2022
Disponible en:
Nintendo Switch
Versión analizada:
Nintendo Switch

«En todo a lo que refiere jugabilidad y estructura de un Pokémon, estamos ante uno de los mejores en mucho tiempo.»

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