Star Fox es una de esas sagas de Nintendo que viven atrapadas en una contradicción permanente. Por un lado, tiene una iconografía fortísima, momentos meméticos que sobrevivieron al paso del tiempo y una idea base de dibujo animado ochentoso que todavía funciona: animales antropomórficos pilotando naves espaciales en una aventura arcade de ciencia ficción. Por el otro, cada vez que la franquicia intenta volver al centro de la escena, parece obligada cuál Sísifo a empujar la misma piedra colina arriba, rehaciendo el mismo juego reversionado para la consola de turno.
La nueva entrega de Star Fox para Nintendo Switch 2, desarrollada por Velan Studios junto a Nintendo, no es ajena a esa faena. Al contrario, la abraza de frente. Estamos, una vez más, ante una relectura de aquel juego de Super Nintendo, que terminó definiendo casi todo lo que la saga fue, quiso ser o no puede dejar de ser, desde la versión de Nintendo 64 de 1997. Y eso, dependiendo desde dónde se lo mire, puede ser tanto su mayor virtud como su límite más evidente.
Desde un punto de vista totalmente personal, nunca fui particularmente fanático de Star Fox. Siempre entendí su lugar dentro del catálogo de Nintendo, su peso histórico y la relación afectiva que mucha gente tiene con el escuadrón de Fox McCloud, pero no era una franquicia a la que volviera con especial devoción. Quizás por eso, esta versión de Switch 2 me resultó especialmente interesante. No solo porque es probablemente la mejor forma de jugar esta aventura hoy, sino porque funciona como una presentación bastante clara para quienes llegan sin una relación sagrada con el original.
La primera vuelta dura poco, alrededor de una hora, y eso puede sonar extraño para ciertos estándares actuales. Pero Star Fox nunca fue exactamente una campaña larga pensada para consumirse una vez y pasar a otra cosa. Su estructura sigue siendo profundamente arcade: rutas ramificadas, objetivos secretos, misiones cortas, jefes, puntajes, medallas y la invitación constante a volver a intentarlo mejor. La gracia está en repetir, descubrir caminos alternativos, desbloquear nuevas escenas y entender cómo cada planeta puede abrir una desviación distinta dentro del sistema Lylat. Un loop de jugabilidad que puede ser muy satisfactorio para quienes buscan superarse constantemente, pero también un poco frustrante para quienes buscan una progresión más lineal.
En ambos casos, el juego conserva muy bien el espíritu del original, no sólo en formas, sino en cómo se siente jugarlo. El Arwing se siente ágil, preciso y fácil de entender desde el primer minuto, pero no por eso completamente plano. Hay una satisfacción muy concreta en frenar justo antes de un obstáculo, acelerar para atravesar un hueco, hacer un barrel roll en el momento indicado o perseguir a un enemigo en modo All-Range hasta encontrar el ángulo justo para derribarlo. No estamos ante un shooter complejo en términos modernos, pero sí ante uno que entiende muy bien el placer de tomar la decisión correcta en el momento indicado, como si fuésemos verdaderos pilotos tomando decisiones de vida o muerte en un segundo.
¿Dónde difiere entonces con las anteriores entregas? El mayor cambio está en cómo el juego se presenta. Star Fox en Switch 2 es un juego visualmente impactante, no tanto por buscar realismo puro sino por la escala que consigue darle a escenarios que antes existían más en nuestra memoria que en la pantalla. Corneria, Aquas, Solar o los sectores espaciales tienen ahora una densidad audiovisual mucho más marcada, con iluminación, partículas, animaciones y una puesta en escena que convierten a cada misión en algo más cercano a como lo vivíamos en nuestra cabeza que como realmente se veía. A su vez, las nuevas versiones orquestadas de la banda sonora original, suman muchísimo a la sensación de épica espacial, dando pequeños momentos de atmósfera de Star Wars por ejemplo, incluso cuando la estructura sigue siendo la de un arcade breve y rejugable.
Ahí aparece una de las tensiones más interesantes del remake. Star Fox se ve como un juego moderno, pero piensa como un juego de 1997. Y eso no está necesariamente mal. De hecho, parte de su encanto está en esa decisión de no convertirlo en un mundo abierto, no estirarlo artificialmente y no llenarlo de sistemas de progresión que no necesita. Múltiples juegos de distintas compañías abrazaron esta lógica en 2026 y les funcionó de maravilla. Pero también es cierto que, después de tantos años, volver otra vez al mismo Star Fox de siempre deja una sensación extraña. Como remake, funciona muy bien. Como declaración sobre el futuro de la franquicia, es un tanto confuso.
Las nuevas cinemáticas ayudan a darle más cuerpo al equipo, algo que la saga siempre insinuó más de lo que desarrolló. Fox, Falco, Peppy, Slippy, Star Wolf y el resto del elenco se benefician de una presentación más cinematográfica, con escenas entre misiones, más contexto y pequeños momentos de personalidad. Sería muy inocente de mi parte pensar que, junto con la aparición de Star Fox en la última película de Mario, esto no está pensando en pos de un posible futuro transmedia. A favor de este juego, como está escrito y resuelto desde lo audiovisual, se gana mi bendición de que lo intenten, porque llegué a quedarme con ganas de un poco más de esta banda de “Guardianes de la Galaxia” en versión furry.
Otro experimento de esta versión viene de la mano de una particularidad del nuevo hardware, como ser el modo mouse con los Joy-Con 2. Aunque no fue mi modo preferido para atravesar esta aventura, me resultó una curiosidad mejor implementada de lo que esperaba. No reemplaza necesariamente la forma tradicional de jugar, pero funciona como una variante interesante, sobre todo en cooperativo, cuando una persona pilota y otra apunta. Es una de esas funciones que ayudan a vender la idea de Switch 2 sin reducir el juego entero a una demo técnica, cambiando la sensación de algunas secciones, sin forzar a la experiencia a depender de un gimmick.
Los modos extra terminan siendo en mi opinión, las turbinas que realmente impulsan a esta nave. El modo desafío le da forma y estructura a la rejugabilidad, con objetivos específicos que invitan a volver a misiones puntuales sin tener que atravesar siempre toda la campaña. El multiplayer, por su parte, es más sólido de lo que esperaba. Las partidas cuatro contra cuatro tienen buen ritmo, aprovechan bien el modo de vuelo libre y trasladan de manera bastante natural el combate espacial a objetivos competitivos. No creo que sea el corazón del juego ni necesariamente el modo que vaya a sostenerlo durante años, pero sí funciona como un agregado bastante más sustancial que una simple curiosidad. A una dogfight bien planteada, no hay con que darle.
Es repasando todo el contenido que el paquete ofrece cuando está remake toma una forma que logra distanciarse un poco de sus antecesoras. ¿Es un título corto? Sí, pero no se siente incompleto. La pregunta más pertinente tal vez sería: ¿Cuánto valor tiene volver a presentar, con una producción mucho más grande, una aventura que Nintendo ya había revisitado varias veces? Para alguien que nunca jugó Star Fox, esta versión puede ser una sorpresa muy efectiva: directa, vistosa, accesible y con una rejugabilidad que se entiende apenas uno descubre su primera ruta alternativa. Para quienes vienen siguiendo la saga desde hace décadas, en cambio, puede ser difícil no preguntarse cuándo Fox McCloud va a recibir finalmente una aventura que mire hacia adelante sin pedirle permiso todo el tiempo al éxito del pasado.
Y quizás ahí esté lo más interesante de este lanzamiento. Star Fox para Switch 2 es un gran remake, una excelente puerta de entrada y, posiblemente, la versión definitiva de una fórmula que sigue siendo divertida. Pero también es el síntoma de una franquicia que todavía no terminó de resolver qué quiere ser cuando deja de repetir su mejor recuerdo. Como regreso, funciona. Como punto de partida, ilusiona. Como futuro, todavía necesita animarse a más.
Star Fox
Desarrolla:
Velan Studios
Distribuye:
Nintendo
Fecha de lanzamiento:
25 de junio, 2026
Disponible en:
Nintendo Switch 2
Versión analizada:
Nintendo Switch 2
«Star Fox para Switch 2 es un gran remake, una excelente puerta de entrada y, posiblemente, la versión definitiva de una fórmula que sigue siendo divertida.»



